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Escapada a Hong Kong

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Desde hace un tiempo que tenía a Hong Kong en mi cabeza. Más precisamente desde que vi la película It´s already tomorrow in Hong Kong y no pude dejar de pensar cómo sería recorrer esos mismos lugares que Ruby y Josh, dos americanos que se encuentran en tierras chinas en una historia inolvidable.

Pero cuando llegué a Japón me olvidé de todo porque Japón lo ocupa todo. Sin embargo, y esperando hasta el final porque una corazonada me decía internamente «Quedate en Tokyo porque algo va a pasar«, saqué mi vuelo a Hong Kong a último momento y allí volé, después de 5 horas en un pequeño avión de Easy Jet. Mi corazonada tenía razón: horas antes del vuelo, él me mostró sus sentimientos y fue así que volé feliz desde Narita a Chek Lap Kok, Hong Kong (pero eso lo pueden leer acá!)

Mi experiencia en Hong Kong viene condicionada porque venía de vivir en Japón por casi 3 meses e intuyo que no debe ser lo mismo que visitar solamente Hong Kong. Mis amigos no tenían mucha simpatía por los chinos y en seguida pude entender por qué.

Hong Kong, a pesar de haber sido colonia inglesa por mucho tiempo, es China. Me pareció interesante la fusión de culturas que hay: occidentales, indios, chinos, y asiáticos en general. Hong Kong es caos, supervivencia y locura. Esa fue la primera impresión que tuve al salir de mi  lindo hotel ubicado en Kowloon, que es un barrio enfrente de la isla de Hong Kong donde viven 2 millones de personas en 47 km2.


Los hoteles internacionales se encuentra en enfrente a la costa de la isla de Hong Kong, con las vistas espectaculares que tenemos todos en nuestra mente. La vida es especialmente buena en ese sector, hay mucha plata, muchas tiendas de ropa internacionales pero también hay mucha miseria muy cerca.

Es que no muchos años atrás existía por ahí lo que se llamó la Ciudad Amurallada de Kowloon, un antro que en su momento llegó a ser el lugar más densamente poblado del mundo, donde vivían personas hacinadas, mafia, prostitución, un enclave donde todo valía. Esta parte de la ciudad es la única que permaneció fuera de la colonia inglesa. Y la historia pasó, esa ciudad fue demolida pero aún quedan retazos de lo que fue.

Como argentina, me sentía segura en la tierra del caos, porque -por haber vivido 29 años en este país- sentía capacidad de entender y moverme sin problema y sobre todo, sin miedo. Pero entiendo a mis amigos japoneses cuando dicen no simpatizar mucho con Hong Kong o China en general. Miles de autos, buses, gente, locales, aromas y sonidos. En Hong Kong no hay orden, y al venir de Japón donde todo es orden, pude percibir bien la diferencia.

En Kowloon hay parques, mezquitas, templos, shoppings, restaurants, puentes. Hay de todo. Los autobuses son altos como en Londres aunque con muchos colores. Lo lindo es caminar por la explanada de Tsim Sha Sui, que da a la espectacular vista de día pero aún más de noche, de la bahía de Hong Kong.

Pude ver lugares como el Parque de Kowloon, que guarda un espacio para muñecos gigantes de distintos cartoons y donde antes estaba la Ciudad Amurallada, la mezquita de Kowloon, el Paseo de las estrellas, el Mercado nocturno de Temple, los puestos callejeros de comida local.

A diferencia de Japón, en Hong Kong da la sensación de que hay mucha diferencia social entre las personas. Hay edificios pobrísimos en el medio de una ciudad, donde también hay Ferraris en la puerta del hotel. Los hongkoneses no son especialmente amables ni no amables, son como son. Si te gusta está bien, y sino también. Puedo entender por qué los japoneses los encuentran rudos o irrespetuosos: hablan alto, hablan como quieren, gritan, hacen gestos. Nada de lo que una argentina se pueda asustar,pero sí después de vivir en Japón puedo ver las enormes diferencias. Y prefiero a los japoneses.

Mi hotel tenía vistas excepcionales y mi habitación, en un piso 15, era un lindo agasajo personal. Traté de ver lo más posible pero me faltó y me dan ganas de volver para conocer más de esta isla contraste, interesante, un poco irracional. Un poco de locura y desfachatez siempre está bien.

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1 Comment

  • 29.12.16 AT 6:07 pm
    SUsana

    Jotita,bellísimo tu análisis de Hong Kong.Igual que tú cada vez admiro más a los japoneses.Adoro la discreción,los tonos bajos,los colores tenues,la suavidad,serenidad y la sonrisa ante la carcajada.Ellos dan el target.👏🏻

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