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Vuelta a Osaka

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Tenía mucha ansiedad por volver a Osaka. Ya había pasado allí dos días y los dos habían sido excelentes. Pero esta vez quería quedarme por unas noches así que gracias a mi amigo Toshi, que me ofreció quedarme en su casa, esto fue posible. Toshi es amigo de Lore, mi compañera de japonés y ella me había recomendado conocerlo. Después quedamos en contacto y cuando le dije que iba a ir, enseguida me ofreció quedarme en su casa con su familia. Me pareció un plan buenísimo.

Después de recorrer varias ciudades chicas, Osaka suponía volver a la gran metrópolis. Ya en la estación de tren de Shin-osaka se ve la cantidad de gente que la transita. Me costó encontrar la línea de tren que Toshi me había dicho así que me retrasé y llegué tarde. Toshi no estaba. Por suerte, tenía wifi y pude conectarme con él y a los pocos minutos apareció. En ese momento, entré en un pequeño ataque de pánico porque no tenía plan B, pero después entendí que las cosas iban a estar bien como sea.

La casa de Toshi es una típica casa japonesa, cerca de la estación, escondida como en una calle sin salida. En ella viven su mamá, su papá, su tío y el hermano. La casa es grande, pero con una decoración algo vintage. Ninguno de los papás habla en inglés así que nuestra comunicación era en japonés. Por suerte, puedo entender algo a esta altura y también decir algo. No hubo problemas.

La mamá de Toshi es una señora flaquita y canosa, dulce. Trabaja todo el día porque aun no se jubiló pero siempre se aseguró de dejarme preparado desayuno y muchas noches, la cena. El papá ya está retirado de su trabajo, también es súper agradable. Mi habitación era la habitación de la hermana, que ahora está casada y ya no vive con ellos. La habitación tiene todas sus cosas, sus fotos, los regalos, los recuerdos. Era hermosa. Todo blanco y rosa, bien femenino.

Esa tarde que llegué nos fuimos al supermercado ya que Toshi tenía que comprar algunas cosas. Fuimos en bicicleta y empezó a llover. Me sentí una verdadera japonesa, enfrentando la lluvia para ir a las compras. Andar en bici en Osaka es distinto que en otros lugares como Kyoto u Okayama, donde el tráfico era leve. Acá hay muchas bicis andando, así que fue un desafío.

La primera noche cenamos ramen. Toshi es un excelente conversador y su inglés es relativamente bueno, así que es siempre un gusto hablar con él. Así fue mi llegada a Osaka desde adentro, con una familia divina, en medio de la lluvia y las bicis.

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