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Viviendo con una familia argentino-japonesa

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Japón me enseña en cada paso que doy. Hace 2 días llegué a Matsuyama, en la isla de Shikoku, una de las más grandes después de la isla principal. Pao y su familia me esperaban en el puerto. Ella es una referente en origami argentina casada con un japonés. Su familia es hermosa y cuando me invitó a pasar unos días, no dudé y vine. Los 2 nenes de Pao, de 6 años y el bebé de 7 meses entraron a mi corazón desde el instante que los vi.

Son nenes buenos y se hacen querer. Facu me vuelve loca mostrándome cosas sobre su interés en diversos íconos de arquitectura como la Torre Eiffel y el Big Ben. Tiene Legos, dibujos, estructuras, libros y demás que giran todos alrededor de estos temas. Es institivamente cariñoso y bueno. Fede tiene 7 meses y es el bebé más querible que conocí. Está en la época de empezar a caminar y quiere estar a upa todo el tiempo. Es un gordo precioso.

Como se venía el festejo del cumple de Facu, desde el primer día nos pusimos a preparar todo. Pao, al ser una experta en manualidades, preparó cada detalle con la temática Lego, otra de las cosas que Facu ama. Me enseño a hacer bolsas de papel, preparamos bolsitas para souvenirs, hice sandwiches en forma de Lego, vi cómo trabajaba con esmero, cansancio pero una dedicación increíble para su hijo. Mientras tanto, me contó parte de su vida antes y después de Japón, lo que me interesó muchísimo porque es la primer familia de argentina-japonés que conozco,y con la que vivo.

Ellos son súper generosos y atentos conmigo al punto que me dejaron su habitación para dormir estos días. Hablamos en español, pero también la escucho hablar en japonés. Fuimos al supermercado, a cenar, al médico de los nenes.

Fede, el bebé, se durmió dos veces en mis brazos y me da unas sonrisas que me derriten. Una vez, mientras Pao preparaba más cosas para el cumple, le di de comer. A veces pienso cómo hace Pao para ser mamá 100% de su tiempo, con dos nenes acá en Japón. Pero ella, por más cansada que esté, me muestra su felicidad, su dedicación y su esmero. Lo veo y lo siento: ella es feliz y plena gracias a su familia.

Me siento cansada, quizás más que si hubiera estado caminando por la ciudad todo el día, pero lo vale. Jamás pensé que podría ser parte de esta experiencia de vivir con una familia, sus mismos días, su misma agenda. Pero aprendo, de cada cosa que ellos me hacen parte. Argentina está cerca y lejos acá. Pero Pao me muestra que Argentina puede seguir estando aún acá en Japón y que funciona.

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  • 06.11.16 AT 12:21 pm
    silvia

    OOOH,no la conozco personalmente pero he comprado su washiteepu y retire el encargo en su departamente en palermo a cuadras de tu departamente , Jeny.
    Me intereso su pagina por su toque calido , simple y tiernos.Saludossilvia

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