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Un japonés y dos argentinas en Himeji

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En el voluntariado de Nano Village tuvimos nuestros 2 días libres a la semana. Entonces, al saber que Guada- compañera de japonés- había llegado a Tokyo, le escribí para ver si quería hacer algo. Primero pensé en ir a la isla de Shodoshima, pero al buscar alojamiento no encontré mucho. Se me ocurrió Himeji y allí fuimos.

Desde Okayama, mi viaje consistió en un bus desde Kibi-chuo hasta la estación de Okayama y luego un tren local con una parada hasta Himeji. El viaje en tren local es más barato que ir en tren bala o Shinkansen y si no tienen apuro ni JR Pass, lo recomiendo. El tren va parando en distintas estaciones locales, en pequeños pueblos con paisajes alucinantes. Yo tomé la línea Sanyo que va por las montañas, entre valles verdes y cerros llenos de vegetación. Llegar desde Okayama a Himeji en línea de tren local tarda aproximadamente 2 horas, y sale unos 1.400 yenes (o 14 dólares). En cambio, ir en Shinkansen o tren bala tarda 20 minutos ya que es sólo una estación y sale unos 2.800 yenes (28 dólares).

Al llegar, la estación de Himeji no es tan grande así que fue fácil ubicar todo. Esperé a Guada que se había perdido en qué Shinkansen tomar y su viaje era de 4 horas desde Tokyo. Mientras, tomé un rico desayuno y leí un poco.

Les cuento que en esta ocasión me animé a usar Couchsurfing para buscar alojamiento y todo resultó genial. Un chico japonés llamado Shota respondió mi mensaje y nos ofreció alojamiento por una noche. Tenía súper buenas referencias así que le dijimos que sí.

Encontrarme con Guada fue lindo por varios motivos: hacía mucho tiempo que no hablaba español (quizás un poco más de un mes!!), no la conocía mucho así que era interesante escuchar su historia y conocer de su vida y es mi primera compañera de viaje argentina. 

Apenas llegó dejamos nuestros bolsos en los lockers y nos fuimos al famoso castillo de Himeji, que se encuentra muy cerca de la estación. Realmente la ciudad es mediana y muy fácil de moverse caminando. No hace falta tomar buses ni subtes. En el castillo, Guada estaba súper emocionada porque es la primera vez que sale de Tokyo y ve las maravillas que se pueden encontrar en pueblos más chicos pero con un Patrimonio cultural como este.

Ella entró y yo me quedé esperándola mientras devoraba mi libros Amores en Fuga de Bernhard Schlink. Yo no fui porque vengo de ver varios castillos por adentro y más o menos son lo mismo. Después nos fuimos caminando 7 km hasta Monte Shosha, que había leído alojaba un templo budista muy especial.

En el camino, pudimos hablar mucho y al llegar estábamos listas para subirnos al cablecarril con hermosas vistas de la ciudad, que además es costera entonces pudimos ver el mar (de nuevo!!). En el monte Shosha se encuentra Engyoji, en medio de la naturaleza, rodeado por muchísimas estatuas que van marcando el camino al templo principal llamado Maniden. Maniden está hecho enteramente de madera y suspendido en la altura. No hay muchos turistas que lo visiten, así que hay una paz increíble.

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El camino que hicimos fue realmente bello, con las hojas de los árboles ya cambiando de color y pequeños toris apareciendo. Ya eran las 17 hs y el último cablecarril bajaba así que tuvimos que correr para tomarlo. De otra manera, deberíamos haber bajado caminando por una hora.

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Después, nos fuimos a la estación de Himeji donde nuestro Couchsurfer Shota nos iba a encontrar. De paso, tomamos un té porque hacía frío en Starbucks.

En la estación, Shota me reconoció y en seguida nos ofreció dejar nuestras cosas en su auto para ir a cenar. Realmente teníamos hambre así que allá fuimos. Nos contó que había reservado este lugar que tenía distinto tipo de comida y además ramen. La cena fue súper amena e interesante. Shota es médico pediatra, tiene 27 años y vive en Himeji desde hace 3 años. Habla perfecto inglés así que fue súper fácil comunicarnos y además es el primer japonés que conozco que fue a Argentina. Lo hizo con varios amigos para su viaje de graduación de médico: estuvo en Buenos Aires, Cataratas, El Calafate y Ushuaia.

Cenamos distintos platos que fuimos compartiendo: desde arrolladitos primavera, pasando por pollo, ensalada, papas raras y después pedimos ramen. Estuvo todo riquísimo! Después nos fuimos en su auto hasta su departamento.

El departamento era pequeño pero lindo, súper organizado y prolijo. Nos bañamos y después nos mostró un programa de TV japonesa que hablaba sobre Argentina. Fue divertido! Armamos nuestro futón en el suelo, con una frazada de peluchin que con Guada amamos y nos fuimos a dormir. A la mañana, nos levantamos súper temprano y nos llevó hasta la estación y él partió a trabajar.

Nuestro segundo día arrancó en Mc Donalds. Era el único local abierto que encontramos a las 7am. Después decidimos enfilar para el jardín Kokoen, que resultó ser muy bello y el cementerio Nagoyama, que alberga una arquitectura increíble que nunca vi hasta ahora en Japón. Ahí nos quedamos un rato al sol descansando cuando se nos acercó una viejita y se nos puso a hablar. Guada pudo decirle algo y estaba feliz porque practicó su japonés. La viejita nos contó que era de Osaka y que se mudó a Himeji, que quería ir a Argentina -tenia alrededor de 90 años- y que estaba por llover asi que se iba a la estación de tren. Una divina.

cementerio nagoyama

Al mediodía, almorzamos okonomiyaki y después fuimos al shopping para ver si podía comprar una nueva valija (la mía ya me queda chica!!). Después volví a Okayama y volví a ir al shopping de la estación ya que tenía tiempo para el bus, pero finalmente lo perdí, mientras me perdía en Uniqlo comprando más cosas.

Cuando llegué a Nano Village, estaba entre las nubes. Había llovido y las nubes habían bajado a las montañas. Fue un escenario de película, entre la oscuridad casi total, el ruido de algunos insectos y las nubes ahí, flotando. Pero nada habia sido un sueño.

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2 Comments

  • 27.10.16 AT 6:34 pm
    nuRIa madrid

    HERMOSO

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  • 30.10.16 AT 3:45 am
    Susana

    Querida Jotita,todos los días espero ansiosa,tu nuevo aporte,para ir de tu mano,paseando por Japón.Adoro la delicadeza,femineidad y fineza de sus mujeres,así como el recato y la discreción y tú lo has confirmado en tus notas.El viaje de hoy a Himeji,ha sido fascinante.Me hace ilusión ,pensar cuál será el rumbo por el que nos conducirás en el próximo encuentro.Sera bonito compartirlo🇦🇷🇯🇵

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