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Me fui de camping en Japón

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Un tifón estaba por llegar a Kyoto cuando nos estábamos por ir de camping. El viernes habíamos tenido la charla con la organización YMCA Kyoto, donde conocimos al vice director y a Max, un canadiense encargado del campamento de inglés al que habíamos sido invitadas, dentro del programa de voluntariado. Nos explicó las actividades que se iban a llevar a cabo, cuál era el objetivo, qué se esperaba de nosotras. Fue un encuentro ameno pero nos dió ganas de hacerlo. Digo «nos» dió porque Mia, la voluntaria de Canadá también formó parte. Esta fue nuestra experiencia de camping en Japón.

Finalmente, el día llegó. Pasadas las 9 de la mañana estábamos en YMCA saliendo en el auto del vice director para encontrarnos con las 30 chicas japonesas participantes de este campamento. Ya llovía pero internamente tenía la esperanza que parara. Lo que no sabíamos es que un tifón (otro más!) estaba llegando a la ciudad. Contando el día de hoy hace 3 días que llueve casi sin parar y aunque parece que el tifón se convirtió en tormenta tropical, el agua sigue cayendo del cielo.

Pasamos a buscar a los otros profesores: Evan, un profe de Australia, y Simon, de Canadá también y nos juntamos en una plaza donde esperaba el bus con las chicas. El campamento era en un espacio que tiene YMCA en la ciudad de Uji, conocida por ser el epicentro de los campos de siembra de té verde. El camino era de curvas, bajadas y precipios pero llegamos en seguida.

Al llegar a la casa, un lodge grande con al menos 4 habitaciones, un comedor, baños y duchas súper lindas, nos dieron las habitaciones. Nos tocó con la profesora de inglés de las chicas, una japonesa de 27 años. La habitación era estilo tatami japonés, es decir, que dormimos en unos futones en el suelo con sábanas, almohada y todo híper limpio. Las chicas se dividieron en otras habitaciones. El primer día hicimos algunas actividades pero antes que nada nos dividimos en grupos. El mío era el de las Super Stars, y por suerte fue un grupo súper activo y buena onda. Al principio, las japonesas eran más reservadas pero después se fueron soltando. Mi equipo ganó el primer juego y casi todos así que estábamos contentas.

Hicimos también una actividad DYI (do it yourself) con una madera que pintamos y pusimos nuestros nombres con maderas, piñas, hojas que juntamos del bosque. Sí, por el lugar estaba rodeado de un bosque de árboles y bamboos, tenía un «Capilla verde», hecha de naturaleza pura, un espacio para parrillas, campos de juego. El lugar era enorme.

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Después hicimos picnic con nuestra comida y una búsqueda del tesoro en inglés con cada grupo. Fue divertido porque teníamos que ir buscando distintas pistas para formar una historia. En inglés de la mayoría de las chicas era muy bajo, pero creo que en estos dos días al menos algunas palabras nuevas aprendieron.

Ya entrada la tarde, empezó a prepararse la comida en el área de parrilla. Prometieron un barbacue (asado) y fue espectacular lo que surgió. La comida era muchísima: desde vegetales asados que ayudamos a grillar, a yakisoba (fideos cocinados con vegetales y carne, mi comida preferida!!), pasando por carne, salchicas, arroz. Todas estábamos hambrientas así que arrasamos con todo. Siempre acompañado por té frío.

Después de comer cantamos algunas canciones de Los Beatles, lástima que no pudimos hacer un fogón gracias a la lluvia, pero sí estuvo divertido. A la noche, nos bañamos y a dormir.

Es gracioso ver cómo las japonesas no están muy acostumbradas a la Naturaleza: gritaban a cada paso de un bicho común andando, estaban vestidas como para ir de shopping y habían traído valijas para una noche. Por suerte no fue un campamento de supervivencía, porque quizás hubiera sido más complicado. Pero ¡las quiero!

En mi equipo estaba Amanae, una chica de 18 años en silla de ruedas con una energía e independencia que nunca vi en un chico en su condición. Juega al basquetball y me contó que quiere formar parte de los Paraolímpicos de Tokyo 2020. Formó parte de todas las actividades, siempre haciendo todo lo que podía. Y además, era la que más inglés sabía. Una genia.

El segundo día amaneció lloviendo. Nos despertamos alrededor de las 7.15 de la mañana, y fuimos a desayunar a otra sala. El desayuno era una especie de ensalada de fideos fríos, con panes y mantequilla de maní. Sólo comí los panes con un poquito de mantequilla.  Después hubieron varias actividades en inglés, como el pictionary, dígalo con mímica y demás.

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Cada vez llovía más y peor, así que se decidió que volveríamos más temprano que a la noche, porque era peligroso ir en ruta con ese tiempo. El almuerzo fue de arroz con carne al curry, y un postre de yogurth con naranjas. Después, ya volvimos.

La experiencia fue súper buena y con las chicas nos sacamos miles de fotos, porque ellas aman sacarse fotos. Ojalá hayan aprendido un poco más de inglés, yo aprendí de ellas- de verlas cómo son, qué hacen, cómo se mueven- y me llevó un súper lindo recuerdo.

fushimi inari
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